miércoles, 17 de junio de 2015

Los 10 momentazos de la 5ª temporada de Juego de tronos

Considerada por muchos como una de las peores temporadas, sino la peor, de la serie, lo cierto es que esta quinta entrega de 'Juego de tronos', la que definitivamente marcaba su propio camino respecto a la novela original, nos ha regalado un buen puñado de escenas para el recuerdo. Son más de diez, más de una por episodio por lo tanto, de manera que ya supera con creces lo que nos ofrecen la gran mayoría de series en la actualidad. A continuación, los 10 mejores momentos, por orden de intensidad, de esta controvertida temporada, los que han marcado a un servidor lo suficiente como para rescatarla de la quema. 

10. Myrcella reconoce a Jaime como su padre (5x10)
Uno de los instantes más intensos de la temporada no ha tenido lugar en el campo de batalla ni ha necesitado recurrir a sanguinarias formas de matar. Ocurrió precisamente en el último episodio, en un barco que partía de Dorne con Myrcella y Jaime Lannister a bordo, cuando la princesa le quita un gran peso de encima a su hasta entonces tío y le reconoce con los brazos abiertos su paternidad. Único (y breve) instante de lucimiento interpretativo de Nicolaj Coster-Waldau, lástima que la magia se mantenga tan sólo uno segundos, los justos hasta que la crueldad vuelve a hacer acto de presencia.

9. La sala de los rostros de Braavos (5x06)
Una de las tramas más soporíferas e improductivas de la temporada, la que nos situaba a Arya Stark en busca de un difuso objetivo en Braavos, guardaba al menos una de las imágenes más bellas de esta quinta entrega, la que nos paseaba por la imponente sala de los rostros de la casa de blanco y negro. No sabemos hacia dónde nos conducirá esta trama, de las pocas que anda un poco más adelantada en la novela que en los libros, pero la recreación de ese océano de caras anónimas ha sido tan inquietante como espectacular. 

8. Muerte de Ser Barristan (5x04)
Uno de los hombres de mayor confianza de Daenerys, fiel seguidor desde el inicio de su travesía por el desierto, muere brutalmente apuñalado en la encerrona que los hijos de la arpía le preparan a él y a Gusano Gris en los callejones de Meereen. Cada aparición de estos guerreros anónimos y encapuchados resulta más aterradora, pero la muerte de Ser Barristan ha supuesto un duro golpe para los lectores de Canción de hielo y fuego. El consejero de Dany permanece vivito y coleando en la novela original.

7. La ofrenda al Dios de la Luz (5x09)
Algo parecido sucede con la hija única de Stannis Baratheon. Su cruel desenlace, quemada en la hoguera como sacrificio para el Señor de la luz, ha supuesto una de las escenas más sobrecogedoras de la serie, sobre todo para los que veíamos en esta pequeña e inteligente dama un futuro más prometedor. Su muerte, además, marcaba un camino de fatalidades para la familia Baratheon. Tras la inutilidad de la ofrenda, Selyse se quita la vida, Melisandre sale huyendo y Stannis se embarca en una batalla suicida en Invernalia que terminará con su vida a manos de Brienne. La batalla por los Siete Reinos cada vez cuenta con menos aspirantes. 

6. Daenerys sale volando (5x09)
Cuando todo parecía perdido para Daenerys, cuando su matrimonio forzado sólo parecía servir para el retorno de la esclavitud y la victoria de los hijos de la arpía, la gran esperanza sobrevuela la arena de combate de Meereen y la rescata de una muerte segura. Drogon, el dragón indomable, se doblega por fin ante su madre, que logra cabalgarlo y salir volando de la carnicería que se desarrollaba a sus pies. La gran amenaza por fin toma forma y nos anticipa lo que está por venir, una gran lucha sin tregua entre dragones y caminantes blancos.  

5. El enlace entre Sansa y Ramsay (5x04)
Si algo ha significado esta temporada es sin duda la consolidación de la hasta ahora pánfila Sansa Stark en uno de los personajes más fortalecidos e interesantes de la serie. Ya apuntó maneras en la cuarta entrega, cuando tuvo que sacar garra para enfrentarse a los celos de su tía, pero los guionistas han querido situarla todavía más entre las cuerdas ofreciéndola en matrimonio al despreciable Ramsay Bolton. Este retorno a Invernalia ha servido para enfrentarla cara a cara a uno de los mayores fantasmas de su pasado, Theon Greyjoy. Un encuentro angustiante, doloroso, pero que puede dar sus frutos. 

4. La batalla de los caminantes blancos (5x08)
Digna de las mejores superproducciones de Hollywood, la batalla final del capítulo 8 se ha convertido en una de las más espectaculares de la serie. El despliegue de medios y de efectos especiales ha crecido en paralelo a la popularidad de 'Juego de tronos', de manera que ya apenas existen trabas económicas para recrear el imaginario de George R.R. Martin. Esta primera demostración de fuerza de los caminantes blancos sólo puede significar un enorme preludio de las grandes batallas que están por venir. 

3. Muerte de Jon Nieve (5x10)
Cuando creíamos que el cupo de muertes de los Stark estaba más que cubierto, llega R.R. Martin y nos sorprende con un nuevo asesinato inesperado, el de otro de los personajes que creíamos esenciales de la serie. El fatal desenlace de Jon Nieve resulta especialmente doloroso, sobre todo por el cómo, la supuesta reaparición de su tío Benjen, y por el quién, sus propios hermanos de la Guardia de la Noche, que quedará de nuevo bajo el amparo de un puñado de mercenarios y de la siempre sospechosa Melisandre. La resurrección es nuestra última esperanza.

2. I am the gift (5x07)
El momentazo que todos esperábamos, el que ya nos avanzaban los propios pósters promocionales de la serie, se produce al fin en el séptimo episodio, cuando Jorah Mormont sale desesperado de las mazmorras de la arena de combate para presentarse ante su amada Daenerys. El encuentro que los libros están postergando para Vientos de invierno se materializa en pantalla, para satisfacción de lectores y seriéfilos, que por fin se enfrentan juntos a lo desconocido. El nuevo entente entre Dany y Tyrion no defrauda a nadie. Los diálogos de estrategia entre ambos son una delicia. 

1. El paseo de la expiación (5x10)
Pocos personajes han tenido una evolución tan interesante y rica en matices como el que obtiene Cersei Lannister, todo un regalo que Lena Headey ha sabido aprovechar. Esta última escena de expiación, un tormento de humillación para su orgullo, se convierte automáticamente en una de las más satisfactorias de toda la serie, tanto por su intensidad dramática como por la capacidad de generar empatía en el espectador hacia uno de los 'malvados' oficiales de esta ficción. 

martes, 16 de junio de 2015

Juego de tronos season finale: La temporada del desconcierto

[Contiene spoilers de toda la quinta temporada]

Se han atrevido. Parecía que no serían capaces de llevar a cabo una de las decisiones más traumáticas de George R.R. Martin en el quinto volumen de Canción de hielo y fuego. Podrían haberse escudado en su anuncio de que la serie seguiría por otros derroteros. Pero finalmente los guionistas de Juego de tronos prefirieron ser fieles a la novela original en uno de sus puntos más controvertidos: la cruel e injusta muerte de Jon Nieve a manos de sus hermanos juramentados. Ni siquiera las encuestas que consideraban a Kit Harington como el actor más sexy de esta superproducción de la HBO los ha frenado para finiquitar a otro personaje emblemático de la saga. La mala racha sigue persiguiendo a los Stark. 

Juego de tronos se despedía con uno de los episodios más mortíferos, quizá no tanto en cuanto a cantidad pero sí desde luego en cuanto a trascendencia de las víctimas. No sólo ha caído uno de los ejes de la trama, Jon Nieve. También se han quedado en el camino Myrcella, con todas las consecuencias que puede acarrear en la ya de por sí tensa relación entre los Lannister y los Martell; Selyse, que no pudo superar la devastadora muerte de su hija Shireen, y, sobre todo, Stannis Baratheon. En sólo dos episodios, los guionistas han borrado de un plumazo a uno de los más serios candidatos al Trono de Hierro. ¿Resolución precipitada o más bien inacabada? La imagen explícita de Brienne de Tarth vengando la muerte de Renly no se ha producido, así que no sería del todo descartable un cambio repentino de rumbo para el mayor de los Baratheon. 

Puede que esta quinta temporada no haya sido la más redonda de la serie, desde luego no la más coherente, pero nadie puede negarle el mérito a los tres últimos capítulos, que han vuelto a situarla en los más altos niveles de impacto. Este último episodio ha servido para confirmar tanto los logros como los fallos de la última entrega y sobre todo para despertar a los personajes que han permanecido aletargados durante buena parte de los capítulos previos. El mejor ejemplo lo encontramos en el propio Jaime Lannister, que hasta la season finale no ha tenido ni una sola escena relevante en la trama. Los guionistas han enmendado el error a última hora regalándonos el momento más romántico de la temporada, el de una hija reconociendo con los brazos abiertos su paternidad. Lástima que segundos después unas gotas de sangre resbalando por la nariz de la joven interrumpieran tan mágico instante. Y lástima que tanto ruido mediático en nuestro país a propósito del rodaje de la serie en Sevilla sólo haya dado para ese impacto final y para presentarnos a unas, por el momento, descafeinadas Serpientes de Arena.

Otro de los personajes de perfil bajo durante esta temporada ha sido precisamente la compañera de viaje de Jaime en aquel largo camino desde el Norte hasta Desembarco del Rey. La entrañable Brienne de Tarth, siempre deambulando entre los traumas infantiles y su sentido del deber, ha sido relegada a mera observadora en la distancia de las penurias de Sansa Stark. Hasta que el destino le planta delante a Stannis Baratheon y puede acometer su último acto de justicia. O puede que no. Alguien deberá vengar el sacrificio de Shireen y la huida final de Melisandre. 

Pero la que se ha llevado la palma en cuanto a pérdida abismal de popularidad y de carisma es Arya Stark. Su andadura en Braavos, que se aventuraba tan prometedora al finalizar la cuarta temporada, ha terminado siendo un soporífero aprendizaje para convertirse en alguien sin rostro que sólo revivió anoche con la sanguinaria muerte del primero de su lista y con su repentina ceguera. Está claro que la sumisión no le sienta nada bien al personaje. 

En cambio, a quién le ha sentado fenomenal la temporada es a su hermana Sansa, la que durante muchos episodios fue la mojigata oficial de la serie. Los guionistas han sido muy crueles con ella, tanto que la han obligado a casarse con el malvado Ramsay Bolton, abriendo un sugerente desvío respecto a los libros. Tanto sufrimiento, tanto dolor, han curtido como nadie a la hija mayor de los Stark, convirtiéndola de repente en uno de los personajes más prometedores de la trama. Tras ese tenso reencuentro con Theon Greyjoy,, degradado ahora a Hediondo, parece que el destino les ha obligado a saltar juntos al vacío para enfrentarse a un destino de lo más incierto. 

Mientras, en las Ciudades Libres, la andadura de Daenerys regresa a la casilla de salida, situándola de nuevo como la gran khaleesi de los dothrakis. Su travesía por el desierto sigue bien lejos de ser triunfal, sobre todo ahora que Drogon se encuentra herido, pero Meereen parece que ha quedado en las mejores manos, las de Gusano Gris, Missandei y, sobre todo, de Tyrion Lannister (junto a la supervisión de Varys), en uno de los anticipos de la novela original más prometedores. La madre de dragones se despide de nuevo rodeada de una masa entregada a la causa, confirmando que es la protagonista con más expectativas de toda la serie. 

Pero la que sin duda ha sido la gran escena de este último capítulo, como ocurría también en la lectura de Danza de dragones, es ese camino de la vergüenza, ese camino de la expiación, de Cersei Lannister hacia la Fortaleza Roja. Despojada de toda ropa, insultada, vejada por su propio pueblo, la reina madre expía sus pecados tragándose todo su orgullo para poder volver a palacio. Lena Headey termina así matizando todavía más y mejor a uno de los personajes más imprescindibles de Juego de tronos. Sólo hay que ver cómo la acogerá su entorno tras tamaña humillación y qué destino marcarán para ella esos gorriones a los que dio alas en su particular estrategia para conservar el trono. Con Vientos de invierno o sin ellos, es evidente que la serie ha emprendido su particular camino hacia un destino tan desconcertante como atractivo. Lectores y seriéfilos ya jugamos en la misma liga. 

miércoles, 3 de junio de 2015

Mil maneras de inquietar

Estamos tan acostumbrados a que el cine nos indique cuándo llorar, cuándo reír y, en este caso, cuándo gritar, que no sabemos cómo reaccionar cuando una película rompe los moldes prefabricados de la industria del espectáculo. It follows quiere infundir miedo, pero no quiere hacerlo bajo los cánones habituales del género, valiéndose de las herramientas que se saben eficaces. No renuncia a los sustos, a los golpes de efecto, a los efectos de sonido, a la banda sonora. Pero los reformula, los reinterpreta, para proponer una visión actualizada del terror. Puede que para algunos no resulte tan placentera, pero al menos asume un riesgo que merece la pena explorar. 

Pocas propuestas a priori más disciplinadas logran el estado de inquietud que desprende esta cinta del prácticamente debutante David Robert Mitchell (El mito de la adolescencia). Su mérito no recae tanto en un planteamiento ingenioso, en un punto de partida intrigante (que también) sino en una puesta en escena meticulosamente estudiada, perfectamente planificada, para crear una atmósfera de tensión y de angustia muy difícil de alcanzar. Una apuesta por la cotidianidad, por un pánico casi costumbrista, que seguro costará asimilar. 

Porque esta reinvención de la estética ochentera puede provocar rechazo en parte de la platea, a la que es probable que se le pongan los pelos como escarpias, no por lo terrorífico de las situaciones, sino por esos planos contemplativos, por esos travellings insistentes, esos zooms demodés. No se han enterado. Que los 80 han resucitado en el cine, hace años que lo estamos viviendo, desde la maravillosa Drive a la más reciente The guest. Mitchell lo que ha hecho es encajarlos en el subgénero del terror psicológico, ese que sugiere más que muestra, de manera que todos esos planos, todos esos travellings y zooms imposibles forman parte de una orquesta que dirige con maestría la banda sonora. 

Más que las interpretaciones, más que la puesta en escena, más incluso que las ocurrentes secuencias con las que nos deleita esta película, luce la impecable banda sonora, que cumple a la perfección con su función. Música ochentera pero alternativa, minimalista, a cargo de Rich Vreeland que tanto podría servir para una sesión del Sónar de Barcelona como para sumergirnos en esta pesadilla agorafóbica, en la que el mal tiene mil caras y viene de todas partes. Una amenaza constante que convierte la vida de sus víctimas en todo un infierno, enfrentadas a lo desconocido desde una impotente soledad.

It follows contiene más escenas memorables que muchas de las cintas recientes del género. Ya el primer planteamiento de esta particular maldición sexual, que hará las delicias de los más puritanos, se expone en una tensa huida sobre silla de ruedas. Otra escena en un lago, cuando los efectos especiales hacen acto de presencia, es otro ejemplo de adrenalina perfectamente dosificada. Pero es en los minutos finales, en el interior de una piscina, cuando la película alcanza cotas de obra maestra, en un claro homenaje al brillante desenlace de Déjame entrar. Otra atípica cinta de terror que revitalizó el subgénero vampírico. La muestra de que en esto de asustar no está todo inventado.