miércoles, 26 de diciembre de 2012

Las 10 mejores películas de 2012

A la espera de las que serán las protagonistas de los próximos Oscar (La noche más oscura, El lado bueno de las cosas, The master), y a excepción de Argo, tenemos que remitirnos a principios de año, a algunas de las candidatas de la pasada edición, para encontrar los primeros filmes que han marcado este 2012 a punto de llegar a su fin. La única que tuvo representación en la categoría de mejor película es la maravillosa La invención de Hugo, pero otras que quedaron en la cuneta son sin duda mucho más merecedoras de galardones que otras de las que sí optaron a la estatuilla. Es el caso de Shame, Take shelter y Los idus de marzo.

 El blockbuster irrumpe de lleno en mi lista particular de las 10 mejores películas de 2012. Parece que la búsqueda del taquillazo comienza a ir reñida con la calidad. Porque este ha sido el año de Los juegos del hambre, impresionante adaptación de la saga adolescente, y de Looper, una de las mejores propuestas futuristas de los últimos años. Y fuera de lista, por muy poco, han quedado otras excelentes producciones de gran presupuesto como Los hombres que no amaban a las mujeres, de David Fincher, o el desenlace de la trilogía de Batman de Christopher Nolan.  

El cine español sólo ha obtenido una única representación en la lista de las mejores de 2012, con esa obra maestra llamada Blancanieves y que supone la rara excepción de este año en una industria, la nuestra, que terminará tirando cohetes con Lo imposible pero que debería reflexionar más a fondo sobre la originalidad de sus propuestas. Algo de lo que pueden presumir abiertamente los franceses, con peliculones inolvidables como En la casa y De óxido y hueso. Si 2013 se presenta como un buen año para los Oscar, con excelentes candidatas, desde luego no ocurrirá lo mismo con unos Goya que se las verán y desearán para encontrar cuatro finalistas al gran premio. Mientras llega ese momento, sólo queda esperar un ¡feliz 2013 de cine!

10. Argo (Ver crítica)

9. De óxido y hueso (Ver crítica)

 8. En la casa (Ver crítica)

7. Los juegos del hambre (Ver crítica)

6. Blancanieves (Ver crítica)

5. Take shelter (Ver crítica)

4. Looper (Ver crítica)

3. Los idus de marzo (Ver crítica)

2. La invención de Hugo

1. Shame (Ver crítica)

lunes, 24 de diciembre de 2012

'De óxido y hueso' y 'Las sesiones': Dos maneras distintas de afrontar la discapacidad

El azar de la taquilla española ha querido que coincidan prácticamente en el tiempo dos propuestas cinematográficas con personas discapacitadas como protagonistas. En De óxido y hueso, la última cinta de Jacques Audiard, una impresionante Marion Cotillard encarna a una domadora de orcas a la que un buen día uno de sus animales deja con las dos piernas amputadas. Por su parte, Las sesiones, del desconocido Ben Lewin, se centra en el despertar sexual de un treinteañero al que la polio le arrebató prácticamente toda la movilidad con apenas seis años.

Estos dos planteamientos, que harían las delicias de cualquier programa sensacionalista de la televisión, no deben asustar al espectador con fobia a la pornografía sentimental, la que busca el derrame de lágrimas por compasión. Porque ambas, a su manera, adoptan un tono optimista, incluso romántico, en torno a la discapacidad. No retratan a los personajes desde un tono paternalista o condescendiente, dibujándoles el aura de víctimas que apenaría al más frío de los mortales, sino que prefieren que la gravedad de la situación sea una anécdota para explorar nuevos territorios. Lo que ya inició el taquillazo francés Intocable lo perfeccionan ahora estas dos obras maestras imprescindibles.

De óxido y hueso
Reducir el argumento de la película de Audiard a la historia de una domadora de Marineland que repentinamente pierde sus dos piernas sería, además de amarillista, sumamente injusto. Sin embargo, es uno de los reclamos que inexplicablemente utiliza el tráiler de la cinta, lo cual debería hacernos reflexionar de nuevo sobre la utilidad del marketing cinematográfico, que sigue tergiversando las propiedades del producto para supuestamente atraer más espectadores a la salas.

Si la publicidad de De óxido y hueso hubiera sido capaz de reflejar una mínima parte de la emotividad de la cinta, es probable que los efectos hubiesen sido más beneficiosos. Porque por encima de la manida historia de superación, aquí estamos ante el origen de una amistad y un amor conmovedores. Stéphanie, la protagonista discapacidada, y Alí, el hombro en el que decide literalmente apoyarse, no son precisamente un ejemplo a seguir, de ahí que el victimismo sea el último recurso al que recurre el director francés. Sin embargo, es justo ese punto de partida antiheroico, ese crudo realismo, el que la convierte en especial.

Stéphanie es una joven antisocial, que incluso acude sola a las discotecas armando follón. Es en una de esas reyertas en las que conoce a Alí, otra bala perdida que se gana la vida en peleas clandestinas y que lleva por el mismo camino a su hijo de cinco años, al que incluso maltrata en algún que otro arrebato. No son seres amables, con los que resulte fácil empatizar. Y, en cambio, cuando se buscan por necesidad se produce el milagro. Un prodigio al que sin duda contribuyen escenas imborrables, como la que se produce bajo el hielo o la que ocurre instantes después, casi al término del filme, cuando se susurra uno de los Te quiero más sinceros y creíbles de toda la historia del cine romántico.

Las sesiones
Con un tono menos dramático y mucho más ácido, esta comedia aborda la discapacidad desde un punto de vista inédito, no sólo dentro de este posible subgénero sino en la totalidad de la ficción cinematográfica. Porque en ninguna ocasión se ha tratado la sexualidad de una persona impedida con la explicitud y la valentía con la que lo hacen estas particulares sesiones terapéuticas en las que Mark O'Brien descubre sentidos que hasta ahora permanecían ocultos.

Las sesiones es una película tan valiente como Helen Hunt, que decide regresar a primera línea de fuego con un papel que poquísimas actrices de Hollywood estarían dispuestas a aceptar. Hacía años que no nos reencontrábamos con la intérprete tal y como la recordábamos en Mejor... imposible o Cadena de favores, y resulta chocante hacerlo de repente mientras asistimos a su desnudo integral, tan notable a los 50 años como infrecuente.

Evidentemente, la ausencia de ropa no es el único mérito de Hunt. Parte de la responsabilidad de que Las sesiones desprenda tanta frescura y naturalidad recae en el personaje de Cheryl, la terapeuta sexual que paradójicamente presenta problemas de alcoba con su marido filósofo. Mientras le enseña a su paciente tetrapléjico a disfrutar del coito y se esfuerza en desvincular su profesión de la prostitución, en casa su marido la espera siempre dormido en la cama.

El gran peso de la cinta recae sin embargo en O'Brien, un irreconocible John Hawkes llamando a las puertas de ese selecto club de discapacitados ilustres que presiden Daniel Day-Lewis (Mi pie izquierdo), Tom Hanks (Forrest Gump) y Sean Penn (Yo soy Sam). A diferencia de ellos, sin embargo, consigue hacernos cautivar y enternecer, no tanto con las flaquezas, sino mediante el ingenio y la inteligencia de su personaje, cuya máxima expresión son esas impagables confesiones con el padre Brendan. Brillantes.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Homeland Season Finale: Ampliando la sombra de la duda

Comenzaba el capítulo sereno, con calma, sin la música jazz de la cabecera. Volviendo a la cabaña donde se gestó el amor y se destaparon las desconfianzas. Ahora todo era distinto. Sin dudas, sin secretos, sin sospechas. Una paz y una tranquilidad que hacían presagiar lo peor. Demasiada felicidad, demasiada perfección. Parecía más bien el último adiós antes de la gran tragedia. Y la tragedia llegó, pero no de la forma esperada.

Con unos planes de futuro conjunto y unos cruasanes en camino, parecía que el último suspiro de Brody se produciría con ese último rezo junto al lago. Su trama estaba cerrada, con el divorcio consensuado y la verdad por delante. Pero la inesperada decisión de Quinn, que en el último momento decidió no disparar al sargento, nos volvió a descolocar una vez más. Uno de los tantos giros de guión que han convertido a esta segunda temporada de Homeland en uno de los mejores ejemplos de que segundas partes pueden ser tanto o más buenas.

La tragedia llegó, como decíamos, de manera sorprendente. Era fácil intuir que Abu Nazir no facilitaría las cosas a la CIA incluso después de muerto, una muerte demasiado precipitada, demasiado sencilla. Debía existir un plan por encima de su propia existencia. Y el plan se cumplió de manera magistral, primero con la muerte del vicepresidente Walden en manos de Brody y luego con un funeral con toda la plana mayor del Estado y con una agencia de inteligencia bajando la guardia más que nunca.

La explosión que terminaría con la vida de Estes, de los Walden y de 200 peces gordos en la sede de la CIA en Langley abre nuevas sospechas, sobre todo en torno al eterno sospechoso de la serie, un Brody que parece rendido a los brazos de Carrie, que ha redimido sus pecados colaborando con la agencia secreta pero del que todavía debemos desconfiar. Incluso la primera reacción de la agente Mathison después del atentando y a pesar de su venda en los ojos es la de apuntar con el gatillo a su amado.

Los argumentos con los que Brody convence a Carrie de que cualquiera puede haber colocado los explosivos en su coche y de que aquello forma parte de un plan de Nazir siembran todavía más la duda, sobre todo si nos fijamos en los métodos de abducción con los que logra convencer a la joven, tan parecidos a los mecanismos de manipulación que el líder terrorista utilizó para convertir al soldado en traidor.

Muchos gestos apuntarían a Brody como posible perpetrador de la masacre. Esperó al momento ideal para retirarse junto a Carrie del funeral, demostró un atisbo de tristeza y arrepentimiento cuando ella le manifestó sus deseos de abandonar la agencia por él, pero sobre todo no hay que olvidar esa cara de satisfacción y de odio con la vida del vicepresidente en sus manos.

De ser así, habría encontrado en Carrie la aliada perfecta, cuya fe ciega le ha facilitado abandonar el edificio y traspasar la frontera con Canadá sin problemas. Ahora será ella la que deberá explicar qué narices ha hecho en las horas posteriores al atentado y es muy probable que en esa nueva CIA dirigida por Saul sospechen enseguida de sus debilidades amorosas.

El nuevo Estes

Saul se ha convertido en el protagonista de un capítulo que lo sitúa en el epicentro de la próxima temporada. Algunos han encontrado en su rezo ante los cuerpos de los fallecidos un indicio de traición, pero conviene diferenciar el kaddish, que son los versos judíos que susurra el nuevo director de la CIA, de las plegarias de Brody en el garaje de su hogar, por no mencionar que si no fuera por la decisión de Estes todavía permanecería encarcelado en las instalaciones de la agencia secreta, incapaz de urdir por tanto ningún oscuro plan.

Quizá las miradas deberíamos depositarlas en Quinn, ese nuevo agente que parece trabajar para el máximo dirigente de la CIA pero que finalmente desoye sus órdenes de fulminar a Brody. ¿Lo hizo realmente porque él persigue a los malos? ¿Quiénes son realmente los malos para Quinn? Si hubiera obedecido a Estes, el sargento no habría podido perpetrar el atentado, suponiendo que fuera el autor. Tampoco habría facilitado la labor del que pretendiera incriminar a Brody colocando la bomba en su coche. Así que todo hubiera sido muy diferente, radicalmente distinto, si el pelirrojo hubiera desaparecido del mapa. Si Quinn no es un aliado de los terroristas, está claro que le pesará mucho el cargo de conciencia.

Por último, está ese vídeo de confesión que difunden los medios en las horas posteriores al atentado y que los Brody reciben en casa como un mazazo, sobre todo Dana, que probablemente se convierta en una pieza clave de la tercera temporada para descubrir al verdadero Nicholas. ¿Quién ha enviado la cinta a las televisiones? ¿La CIA? ¿Con el conocimiento de Saul? ¿Abu Nazir desde la ultratumba?

Está claro que los productores de Homeland, Alex Gansa y Howard Gordon, no han querido decepcionar a sus seguidores, recelosos algunos de la deriva que podía tomar la serie en esta segunda temporada. Desde el primer capítulo hasta el último han demostrado que no había nada que temer. Los 12 episodios han formado en conjunto una obra maestra sorprendente, adictiva e inteligente muy difícil de superar. Como difíciles serán de soportar los nueve meses de espera hasta que nos volvamos a reencontrar con los amantes imposibles Nicholas y Carrie.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Los Globos de Oro desorientan (aún más) a la Academia de Hollywood

Si normalmente por estas fechas ya se podía vislumbrar una o dos favoritas a los Oscar (el año pasado era relativamente fácil vaticinar el triunfo de The artist), en esta edición parece que los académicos no lo van a tener nada fácil para inclinarse hacia una u otra película. Argo parecía hasta hace bien poco una de las mejor posicionadas para mejor filme, pero los últimos premios de la crítica han ninguneado a la tercera película de Ben Affleck en favor de Lincoln, de Steven Spielberg, y La noche más oscura, de Kathryn Bigelow, vencedora hace tres años con En tierra hostil. Las tres se encuentran como aspirantes a mejor drama en las nominaciones a los Globos de Oro anunciadas este mediodía, aunque Lincoln parte como favorita con siete nominaciones. Pero no están solas. Ahí se sitúa también pisando fuerte La vida de Pi, de Ang Lee, y la gran sorpresa de los premios de la prensa extranjera, el esperado western de Tarantino Django desencadenado. Si a ello le sumamos que otras dos de las favoritas a los Oscar se encuentran en el apartado de comedia y musicales, podemos afirmar sin ningún tipo de duda que está será una de las ediciones más impredecibles de los últimos años. 


Es el apartado que normalmente despierta menos interés en los Globos de Oro, el de las comedias y musicales. Y sin embargo este año se han colado en la categoría dos filmes que han causado furor tras su paso por los distintos festivales o entre la crítica especializada. Por un lado nos encontramos con El lado bueno de las cosas (Silver Linings Playbook), la última cinta de David O. Russell, director de la inolvidable The fighter. La cinta cuenta con dos interpretaciones, las de Jennifer Lawrence y Bradley Cooper, que también han obtenido su reconocimiento con sendas nominaciones, por no mencionar el importante respaldo que suponen los hermanos Weinstein como productores en la campaña hacia los Oscar. Pero es que en la misma línea de salida se sitúa otro de los platos fuertes de la temporada con todos los ingredientes necesarios para triunfar en una noche grandilocuente como la de los Oscar, la ambiciosa adaptación del musical Los miserables. Así que ni siquiera en este apartado resulta sencillo hacer apuestas. ¿De qué lado estarán los académicos en tiempos de crisis, del de la sencillez del guión o del de la superproducción? 

Los académicos de la televisión, los que deciden los Emmy, deben haber sufrido un paro cardiaco al comprobar que su serie fetiche, Mad men, no se encuentra entre las candidatas a mejor serie dramática en los Globos de Oro. La lógica haría pensar que Homeland reúne todas las papeletas para proclamarse vencedora tras la victoria del año pasado y una segunda temporada tanto o más trepidante que la primera, que ya es decir. Pero ahí está amenazante la deliciosa Downton Abbey, un fenómeno no sólo en el Reino Unido sino también entre los yanquis, que le han encontrado el gusto a la aristocracia inglesa. El resto de contrincantes, Breaking bad, Boardwalk Empire y la sorpresa The Newsroom, parten con clara desventaja, mientras The good wife y Juego de tronos han quedado injustamente ignoradas. 


En el apartado de mejor serie cómica se repite el único duelo posible, el que enfrentaba a Modern family con Girls en los Emmy. Y ya sabemos cómo resolvieron la duda los académicos este pasado septiembre, con la tercera victoria consecutiva de la comedia de la ABC. Aunque haya sorprendido la entrada de Smash en la carrera, con escasísimas posibilidades tras su desigual pero adictiva primera temporada, no hay que llevarse a engaño. Los Globos de Oro sólo formarán parte de dos bandos, el de Lena Dunham, creadora y protagonista de Girls, la serie revelación de la HBO, o de Sofía Vergara, la cara más visible de la que por el momento es la comedia a batir, Modern family.