martes, 29 de noviembre de 2011

Un método ejemplar


Es curioso que cada profesión liberal tenga su paradigma en la gran pantalla. Los economistas cuentan este mismo año con Margin Call o Inside Job; los abogados con Matar a un ruiseñor; los periodistas con Todos los hombres del presidente o Primera plana. Películas predestinadas a rellenar los sesudos temarios de las facultades de medio mundo. A partir de ahora los psicólogos contarán con un nuevo visionado obligatorio, esta indispensable Un método peligroso en la que dos hipótesis sobre el tratamiento de la neurosis se enfrentan en un diálogo apasionante.

Carl Jung y su mentor Sigmund Freud, con sus diferentes concepciones del papel del psiquiatra en la curación de los pacientes trastornados, protagonizan un encendido debate en pantalla del que el espectador es probable que no salga posicionado pero sí con ganas de zambullirse en los tratados de psicología. Las conversaciones entre ambos profundizan en pensamientos e instintos tan cotidianos que el filme logra hacer atractiva una profesión hasta ahora tratada siempre desde el prisma del enfermo.

Psicopatías, esquizofrenias, adicciones, manías. El cine ha centrado casi siempre el interés en los propios trastornos psiquiátricos y no en su tratamiento. En esta ocasión, los diálogos en persona o por carta entre los doctores cobran protagonismo en torno a una paciente que se convertirá en el detonante de las desavenencias. Sabina Spielrein ingresó en la clínica del Dr. Jung entre risas y llantos compulsivos y salió recuperada gracias al psicoanálisis. A partir de ese momento, da comienzo la discusión.

El filme deja en segunda plano el previsible romance entre la paciente y el médico y lo convierte en argumento para las diferentes posturas. Freud sostenía que la recuperación finalizaba tras llegar al origen del trauma y que la mayoría de trastornos eran de índole sexual. Sus tesis se cumplieron a rajatabla con Spielrein, pero Jung no quedaba conforme. El psiquiatra debía intervenir para cambiar el comportamiento perturbado, que en el caso de la joven rusa era el placer sexual que le provocaba el daño físico.

Además de a ese dilema profesional, Jung se enfrentó también a un conflicto más personal, su atracción hacia Spielrein estando casado, y que le ayudó a resolver Otto Gross, otro discípulo disidente de Freud. El revolucionario psiquiatra le invitaba a dejarse llevar por los impulsos sexuales, esos que reprimimos en aras de una sociedad civilizada. Su acalorada discusión resulta tan placentera como las reacciones de la esposa de Jung, silenciosas pero muy reveladoras, cuando el psiquiatra la somete a un experimento de asociación de conceptos.

Parece que la discusión se centra ahora en si Un método peligroso supone un punto y aparte en la carrera de David Cronenberg. Es la primera vez que aborda una cinta de época, da un mayor protagonismo a la palabra, incluye un romance. Sin embargo, no ha hecho nada que no reflejara ya en Spider o Una historia de violencia, retratar el lado durmiente, perverso e incómodo de la mente humana, sin renunciar además a su impecable belleza formal.

Cuenta de nuevo con el que ya podríamos denominar como su actor fetiche, un Viggo Mortensen que se transmuta en Freud sin apenas esfuerzo. Pero la que realiza un brinco sorprendente en su carrera es Keira Knightley, asidua de las cintas de época con un registro todavía pendiente de certificar. Los brotes de Spielrein, un peliagudo reto para cualquier intérprete, confirman que su talento puede sobrepasar los romances palaciegos. Así que incluso como ejemplo de interpretación, Un método peligroso también podría servir como modelo a estudiar en las escuelas de cine.

viernes, 25 de noviembre de 2011

SHOCKS SEMANALES #24

El comecocosEn pleno auge del movimiento 15M nos anunciaron un programa de televisión que daría todo el protagonismo a la palabra, intención muy loable pero que de entrada ya iba en contra del modus vivendi del medio, la imagen. La productora detrás del invento tampoco inspiraba mucha confianza. Tinta china es la filial de La fábrica de tele, responsable de la enemiga pública número uno La noria. Parecía que El comecocos iba a dar voz a los indignados, pero indignados nos hemos quedado los telespectadores con esta visión circense del debate. Oratoria de andar por casa en boca de unos concursantes con más verborrea que razonamiento. Mercedes Milà es el único y espontáneo aliciente de un programa que paradójicamente termina restándole valor a la palabra.

Marea blanca en TelecincoMientras La noria sigue en el punto de mira de anunciantes y navegantes, Telecinco ha ofrecido Resistiré, ¿vale? y Enemigos íntimos como sacrificio. La decisión no parece haber amansado a las fieras, ansiosas por lograr como trofeo la defunción del programa estrella de los sábados. La situación está llegando a límites surrealistas. Las marcas recelan de parrillas cargaditas de potenciales consumidores y se convierten en programadoras de contenidos. La troupe de Jordi González se mantiene en sus trece y se resiste a pedir perdón, mientras Mediaset busca a la desesperada el blanco redentor entre el rosa y el amarillo de su programación. Antena 3, mientras tanto, disfruta de lo lindo.

Eva Hache, presentadora de los GoyaSi pensábamos que Álex de la Iglesia había dado en el clavo escogiendo a Andreu Buenafuente como maestro de ceremonias de los Goya, su sucesor en el cargo, Enrique González Macho, no se ha quedado atrás. Incluso podríamos aventurar que lo ha superado. Eva Hache demuestra cada semana en El club de la comedia que ninguno de los monologuistas invitados al programa llega a la altura de su presentadora. Ingenio, frescura, talento y, sobre todo, humor es lo que desprende esta chica y lo que necesita la encorsetada entrega de los premios del cine español. Buenafuente ya subió el nivel, pero el showman catalán, de momento, no ha alcanzado ese estatus que confieren las amenazas de muerte de un seguidor. Eso ya es categoría de estrella.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

PANTALLAZOS #4




- 5ª temporada de Dexter: La serie protagonizada por Michael C. Hall, lejos de sufrir desgaste, se mantiene en plena forma. La incorporación de Julia Stiles al reparto ha sido todo un acierto.
- 2ª temporada de Fringe: Si la existencia de dos mundos paralelos, con sendas Olivias, ya se nos antojaba confuso, el último capítulo de esta tanda nos retrotrae directamente al delirio más apasionante de Lost. Como con aquélla, podemos temernos el peor de los desenlaces.
- X-Men. Primera generación: La precuela de la patrulla X mantiene el nivel de la saga superheroica, la más coherente y lograda del cine. Gran relevo generacional con Michael Fassbender y James McAvoy a la cabeza.
- The voice: Este original formato, cruce entre American Idol y Factor X, ha levantado las audiencias de la NBC con su apuesta por un jurado de caras conocidas como Christina Aguilera y Adam Levine. La adaptación española sigue en preproducción.
- The Killing: Quién mató a Rosie Larsen se ha convertido en la incógnita de la temporada gracias a la apasionante serie de la AMC, con una de las protagonistas más inusuales de la televisión, gran Meirelle Enos.
- Sólo una noche: Jamás unos cuernos habían resultado tan intrigantes y reflexivos como en esta película plagada de matices protagonizada por Keira Knightley y Sam Worthington.
- La boda de mi mejor amiga: Conviene olvidarse del título y del 99% de las comedias románticas de Hollywood. Desde Algo pasa con Mary no se veía en pantalla una película tan desternillante con promesa incluida, la gran Kristen Wiig.
- The hour: Exquisita miniserie de la BBC ambientada en un informativo semanal de la propia cadena que alecciona sobre el periodismo comprometido con una trama de fondo de espionaje y de tensión sexual no resuelta muy entrañable.
- La piel que habito: Almodóvar convierte la obra maestra de Thierry Jonquet Tarántula en un cuestionado antes y después de su carrera en el que por lo menos consigue sorprender.
- Pekín Express. Aventura en África: El continente africano y la llegada de Jesús Vázquez como director de carrera están siendo más decepcionantes de lo esperado, pero el concurso se mantiene como el reality más apasionante de la televisión.
- No habrá paz para los malvados: Aunque la cinta no está a la altura del soberbio José Coronado, merecedor absoluto de los próximos Goya, el reconocimiento está justificado con un personaje tan suculento como el de Santos Trinidad.
- 3ª temporada de The good wife: La incorporación de Lisa Edelstein al reparto no ha hecho más que sumar puntos a una serie con los suficientes cimientos como para mantenerse en pie por mucho tiempo.
- American Horror Story: Los productores de Glee han logrado parir la serie más prometedora del año, una extraña mezcla de terror y surrealismo que rescata del olvido a una impagable Jessica Lange.
- Mientras duermes: Jaume Balagueró presenta su thriller más redondo, sin duda, la película española más interesante del año.
- Once upon a time: La presencia de varios guionistas de Perdidos no ha caído en saco rato. La pereza inicial de una serie sobre cuentos de hadas se ha visto superada por uno de los pilotos más sorprendentes de la nueva temporada.



- Midnight in Paris: Humor de culto para cultos que ni con una pistola en la cabeza reconocerían no haber entendido la mayoría de los guiños intelectuales de la última película de Woody Allen.
- Hanna: Película de acción y de autor, esta extraña combinación del director Joe Wright (Expiación) no logra encontrar su personalidad a pesar de contar con la excelente aportación de Eric Bana y Cate Blanchett.
- Una mujer en África: Filme prescindible con el que Isabelle Huppert vuelve a ofrecernos el mismo papel de mujer fuerte y fría pero en esta ocasión entre cafetales de un país africano en guerra civil.
- Capitán América: Dicen que este requisito indispensable para poder estrenar Los vengadores no es tan malo como cabría esperar pero prefiero tomarme mi tiempo para comprobarlo.
- Super 8: Contagiados por un furor desbordante, los críticos nos prometieron un viaje a los 80 en forma de homenaje a Los Goonies y E.T. Por mucho Spielberg y J.J. Abrams que haya detrás, la cinta se convierte en un delirio de fuegos artificiales que si a algo recuerda es a La guerra de los mundos.
- Marchlands: En la acertada línea de programación que lleva a cabo últimamente, Antena 3 estrenó este éxito de la televisión británica en plena época estival, el mejor momento para un argumento con casa encantada que pasa sin pena ni gloria.
- La deuda: Esta trama de espionaje protagonizada, entre otros, por Helen Mirren, se convirtió por sorpresa en el número 1 de la taquilla española. Queda pendiente de calificación.
- Person of interest: Se distingue más que es una serie de la CBS que una producción de J.J. Abrams. Procedimental con toques de Enemigo público (Tony Scott) que no aprovecha el piloto para enganchar con una trama de misterio.
- Las aventuras de Tintín: Para ser uno de los bombazos del año, la expectación no ha logrado sobrepasar las dos semanas iniciales. ¿Quién se acuerda ya del reportero del tupé?
- London Boulevard: El guionista de Infiltrados no ha logrado cautivar en su primera incursión como director con este thriller protagonizado por Keira Knightley y Colin Farrell.



- Piratas: Ni imitando a la saga protagonizada por Johnny Depp logró la gran apuesta de Telecinco una buena aceptación de público. Las redes cargaron tintas contra Pilar Rubio, pero fue más ridícula la aportación de actores profesionales como Óscar Jaenada.
- Alakrana: Una factura impecable y la presencia de un valor seguro como Miguel Ángel Silvestre no fueron suficientes para enganchar a la audiencia. El secuestro del pesquero español encajaba mejor en formato largometraje.
- Beginners: Que lo más destacable de un filme sea un perro, cuando la película no es precisamente Beethoven o Lassie, dice mucho de ella, sobre todo contando con Ewan McGregor en el reparto. Soporífera.
- Emmys 2011: A pesar de los merecidos galardones a Modern Family, Downton Abbey y Julianna Margulies, tiene delito que los académicos insistan en Mad men por cuarta vez cuando no obtuvo ni un sólo premio más en toda la noche.
- Terra Nova: El bombazo de Spielberg para la Fox, como su trama, parece retroceder en el tiempo en materia de efectos especiales. Por lo menos 20 años atrás, antes del estreno de Jurassic Park, cuyos dinosaurios estaban más logrados que esta Lost de saldo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

SHOCKS SEMANALES #23

Billy Cristal, nuevo anfitrión de los OscarLa huida de Eddie Murphy como maestro de ceremonias de la gran noche de Hollywood puso hace unos días a la Academia en estado de emergencia. Los premios se habían quedado sin presentador apenas tres meses antes de la gran cita. Tras la renuncia de Brett Ratner después de sus polémicas declaraciones (“Ensayar es de maricones”) y su efecto dominó con Murphy, el nuevo productor de los Oscars, Brian Grazer, no ha tardado ni una semana en anunciar al nuevo anfitrión. Después de barajarse nombres como los de Neil Patrick Harris o Ricky Gervais, los Oscars volverán a estar en manos de Billy Cristal. Y ya serán nueve las veces que este hombre ha estado al frente de la gala. Los académicos han decidido apostar sobre seguro, a pesar de contar con una alternativa mejor: Kristen Wiig, protagonista de La boda de mi mejor amiga y una de las revelaciones más placenteras del año.

Michelle Pfeiffer en Dark ShadowsUna de las pocas bellezas clásicas que quedan en Hollywood es el ejemplo perfecto de cómo influye la edad en las actrices de esta industria cinematográfica ávida de caras nuevas. Michelle Pfeiffer, rostro de Lady Halcón, de La edad de la inocencia, ha tenido que refugiarse en papeles secundarios para encontrar su nuevo hueco en el cine. No le ha salido mal la jugada porque esta vez será uno de los siniestros personajes de la nueva película de Tim Burton, la adaptación de la serie de los años 60 Dark shadows. Las primeras imágenes que llegan del filme y un elenco de infarto (Johnny Depp, Eva Green, Jackie Earle Haley y, cómo no, Helena Bonham Carter) abren el apetito de lo que esperemos sea el regreso de Burton a sus inicios.

El discurso de Jordi González en La noriaLa polémica en torno a la entrevista a la madre de El cuco y la huida en masa (e interesada) de anunciantes merecía una respuesta de La noria, más cuando el programa suele nutrirse de los contenidos más controvertidos. Con el prometedor gancho de La noria responde, el espacio finalmente se defendió con argumentos bien pobres. Ni Hugo Chávez sería capaz de construir un discurso más demagógico que el que se vio obligado a leer a cámara Jordi González: La libertad de expresión está en peligro, el resto de cadenas hicieron lo mismo y, oiga, tenemos una audiencia brutal. Podrían haber salido airosos del tema sin salirse del libro de estilo del programa. Una mascada introducción de Sandra Barneda y un encendido debate con Pilar Rahola y María Antonia Iglesias habrían bastado para ofrecer una respuesta más madura y sincera que la pataleta que brindaron a sus espectadores. ¿El récord de audiencia que obtuvieron esa noche debemos traducirlo como una absolución?