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Mostrando entradas de septiembre, 2008

Modesta adaptación del pijama de rayas

No era tarea fácil. Adaptar un libro con un enfoque narrativo como el de El niño con el pijama de rayas a la gran pantalla ya suponía de antemano renunciar a algunos de los aspectos que hacen brillar a la novela. La mirada inocente de un chiquillo de ocho años que tantas sorpresas nos depara en la lectura era imposible de trasladar a la imagen y a su poder de explicitud. El primer plano de la película, por ejemplo, es el de una bandera nazi ondeando a lo alto de una plaza berlinense, contexto que en el libro no se nos desvela hasta bien avanzada la trama. Gran parte de la magia de la novela se pierde, por tanto, por el camino.
La elección de un director casi novel como Mark Herman, con siete películas a sus espaldas y casi ninguna de ellas conocida, tampoco parece la opción más acertada para repetir en taquilla el éxito de ventas de un best-seller como El niño con el pijama de rayas. Aunque un nombre con más reconocimiento no siempre equivale a mayor calidad (véase el caso de Ron Howar…

¡Visca Cristina Barcelona!

Casi al mismo tiempo que el estreno de la nueva película de Woody Allen, se publica el libro Odio Barcelona (editorial Melusina), en el que doce autores locales resumen con sarcasmo lo que a su juicio está suponiendo una progresiva tematización de la capital catalana. No es casual esta coincidencia de fechas. Vicky Cristina Barcelona bien podría ser un capítulo más de esta irreverente obra, otra muestra de hasta qué punto la ciudad está encantada de conocerse a sí misma.
Mientras se suceden en la pantalla imágenes idílicas de la ciudad, en las que es posible pasear en bicicleta como si de Amsterdam se tratara o en las que las prostitutas sonríen a cámara sin temor al guardia urbano o al proxeneta de turno, el ciudadano de a pie tiene que apechugar con el cinismo del departamento de turismo del Ayuntamiento de Barcelona. Es evidente que la ciudad es preciosa, moderna e intercultural, pero ni turistas ni locales compartirán de bien seguro esa imagen de postal que obvia la construcción d…

'Pekín Express', el 'reality' perfecto

Por fin la telerrealidad ha encontrado un buen camino. La idea de transmitir la vida de personas anónimas a través de las cámaras ha ido deambulando de vuelta en vuelta de tuerca hasta lograr, por fin, el producto perfecto. Pekín express aúna entretenimiento, realidad e información. En un género que se mueve entre el documental, el concurso y el más puro ‘reality show’, el programa consigue generar en su insólita experiencia algo que no han logrado ninguno de sus hermanos: autenticidad.
Sólo viendo mundo, y no espatarrado en el sofá de una casa plagada de cámaras, logra uno encontrarse a sí mismo. Tan sólo en la convivencia con personas del mundo real se consigue la espontaneidad que tanto brilla por su ausencia en otros programas. Solamente en condiciones extremas como las que promueven las bases de este concurso y no en absurdas estancias en remotos islotes termina por describirse la complejidad del ser humano, hasta el punto de que podamos incluso hablar del tan manido experimento …